El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de un arancel del 25% a cualquier país que mantenga relaciones comerciales con Irán, una medida que entra en vigor de manera inmediata y que busca aislar económicamente al régimen iraní. La Casa Blanca señaló que esta decisión responde a la represión registrada contra manifestaciones en ese país desde finales de diciembre.
A través de su red Truth Social, Trump informó que el gravamen aplicará a todas las transacciones comerciales que los países realicen con Estados Unidos si mantienen vínculos económicos con la República Islámica de Irán. De acuerdo con el mandatario, la orden no contempla excepciones.
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El anuncio ocurre en un contexto de protestas masivas en territorio iraní, las cuales han sido reprimidas por las autoridades. Organizaciones de derechos humanos han reportado un número elevado de personas fallecidas y detenidas, aunque las cifras no han sido confirmadas oficialmente. Ante estos hechos, Trump afirmó que Irán habría rebasado un límite tras la muerte de manifestantes.
La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que el presidente mantiene abiertas todas las opciones frente a la situación en Irán, incluida la posibilidad de acciones militares, aunque subrayó que la vía diplomática sigue siendo la prioridad del gobierno estadounidense.
Asimismo, confirmó que existen comunicaciones indirectas entre Washington y Teherán a través del enviado especial de Trump, Steve Witkoff. Según Leavitt, los mensajes que la administración recibe en privado difieren de las declaraciones públicas del régimen iraní.
En este contexto, el canciller de Irán, Abás Araqchi, señaló que su país no busca un conflicto armado, pero aseguró estar preparado para cualquier escenario. También expresó disposición a negociar, siempre que las conversaciones se realicen en condiciones justas. La cancillería iraní reconoció la existencia de contactos indirectos, pese a la falta de relaciones diplomáticas formales con Estados Unidos.
Irán mantiene vínculos comerciales con países de Asia y Medio Oriente, como China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos e Irak, además de relaciones económicas con naciones de América Latina y otras regiones. La medida anunciada por Trump coloca a estos socios ante la disyuntiva de continuar sus intercambios con Teherán o enfrentar represalias arancelarias por parte de Estados Unidos.
Además, la decisión reaviva el debate sobre el alcance de las sanciones estadounidenses, ya que penaliza a terceros países por su relación con Irán, lo que podría generar tensiones diplomáticas y comerciales con aliados y socios estratégicos.
Mientras tanto, la situación interna en Irán continúa desarrollándose bajo restricciones informativas, con limitaciones al acceso a internet y a la prensa extranjera. En ese escenario, el nuevo arancel anunciado por Washington incrementa la presión internacional sobre un país que enfrenta protestas, dificultades económicas y un creciente aislamiento.
Con información de Infobae
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