La Casa Blanca generó controversia tras publicar en redes sociales un video de 20 segundos donde combina imágenes de detenciones de migrantes realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) con la canción Juno, uno de los temas más populares de la cantante estadounidense Sabrina Carpenter. El clip, subido a la cuenta oficial del gobierno en X, incluye escenas de protestas contra las redadas y momentos en los que agentes esposan y someten a personas, mientras suena un fragmento de la canción con una letra de carácter sexual ampliamente reconocida en los conciertos de la artista.
La publicación desató una respuesta inmediata de Carpenter, quien acusó al gobierno de utilizar su música sin autorización y rechazó que se vincule su obra con la política migratoria. A través de un mensaje en la misma plataforma, la cantante calificó el video como “malvado y repugnante” y pidió que no se emplee su trabajo “en beneficio de una agenda inhumana”.
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Horas después, la Casa Blanca respondió mediante su portavoz Abigail Jackson, quien descartó ofrecer una disculpa y defendió el contenido del clip. La funcionaria aseguró que las operaciones están dirigidas contra “criminales peligrosos” y citó de forma irónica referencias al álbum Short n’ Sweet y a la canción Manchild, lo que escaló el intercambio público entre la administración y la artista.
Este episodio se suma a una serie de reclamos de figuras del entretenimiento por el uso de su música en comunicaciones oficiales del gobierno encabezado por Donald Trump. En semanas recientes, Olivia Rodrigo denunció que su canción All-American Bitch fue empleada en un video que promovía la autodeportación de personas migrantes mediante una aplicación federal. Casos similares han ocurrido desde 2018, cuando intérpretes como Rihanna, Pharrell Williams, Queen, Adele, los Rolling Stones y Neil Young pidieron que su obra no sea utilizada con fines políticos sin permiso.
La discusión reavivó el debate sobre el uso de productos culturales en campañas gubernamentales y sobre el papel que la cultura pop mantiene en la conversación política en Estados Unidos, especialmente en un contexto electoral.
Con información de El País
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