El lunes 9 de julio, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, emitió una orden para cerrar de inmediato la importación de ganado vivo mexicano —incluidas vacas, caballos y bisontes— a través de la frontera sur, tras confirmarse un nuevo caso de gusano barrenador del ganado en Veracruz .
Este hallazgo se detectó a aproximadamente 257 km del área cubierta por la liberación de moscas estériles, ubicadas al sur de la frontera, y a unos 595 km del límite con EE.UU., lo cual provocó que se suspendiera la reapertura escalonada de puertos previamente contemplada para el 7 de julio . Rollins indicó que la medida busca proteger al ganado estadounidense y al suministro de alimentos, y exige a México reforzar controles sanitarios, vigilancia y seguimiento técnico .
La decisión interrumpe una breve reapertura iniciada a principios de mes, en puertos como Douglas (Arizona), luego de una suspensión total desde el 11 de mayo, cuando se reportaron casos en Oaxaca y Veracruz . Las autoridades de EE.UU. habían confiado en un plan gradual, pero ahora priorizan una cuarentena más estricta hasta que existan resultados concretos en Veracruz y zonas colindantes.
Este cierre tiene un fuerte impacto en el sector ganadero mexicano, que trasladó aproximadamente 1 millón de cabezas al año hacia EE.UU. y registra pérdidas estimadas en 700 millones de dólares durante los meses previos . Además, ha impulsado proyectos binacionales, como el lanzamiento de moscas estériles liberadas desde aviones y la construcción de plantas en México y Texas para su producción masiva.
La presidenta Claudia Sheinbaum calificó la medida como “exagerada”, aunque confirmó que ya se implementan protocolos técnicos para el control de la plaga en Veracruz.
Con información de El Fina
