Ante las diferencias internas registradas en la Secretaría de Educación Pública (SEP), la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que nadie puede asumirse como el dueño de la verdad dentro de la llamada cuarta transformación, ya que —dijo— esa responsabilidad corresponde únicamente al pueblo de México.
Las declaraciones se dan luego de que, la semana pasada, el titular de la SEP, Mario Delgado, defendiera la Nueva Escuela Mexicana como una política de Estado, en respuesta a los señalamientos del director general de Materiales Educativos, Marx Arriaga, quien llamó a organizar “contrapesos reales” frente a lo que calificó como intentos de privatización de la educación.
Cuestionada sobre una posible división interna en la dependencia durante su conferencia matutina, la mandataria rechazó que exista una “rebelión” y recordó que el movimiento al que pertenece siempre ha defendido el derecho a la educación, lucha que —aseguró— hoy se mantiene con mayor fuerza.
Sheinbaum subrayó que ninguna persona puede adjudicarse la representación absoluta de los principios del movimiento. Afirmó que el verdadero legado del expresidente Andrés Manuel López Obrador está en el pueblo y que es la ciudadanía quien evalúa y juzga el trabajo del gobierno.
No obstante, reconoció que existen debates internos, los cuales consideró normales. Señaló que, pese a las diferencias, la SEP debe cumplir su función principal de garantizar el derecho a la educación y destacó el desempeño de Mario Delgado al frente de la dependencia.
Sobre la permanencia de Marx Arriaga en su cargo, la presidenta indicó que dependerá de él, aunque reiteró que la pluralidad de ideas es válida siempre que se trabaje en equipo. Concluyó que los desacuerdos no representan un problema mayor dentro del gobierno.
Con información de La Jornada
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